Clan "Inmortales"

sábado, 21 de agosto de 2010

Capítulo 18-El secreto de tu corazón

-¿Qué sois?.-Pregunté.
En ese momento, Estefi dejó de devorar aquel cuerpo sin vida y se unió a Near junto con Atila y aquellos dos hombres que los acompañaban.
El ferrocarril seguía en marcha a una alta velocidad me pregunté si el maquinista seguiría vivo, cosa que dudé, mi mirada se cruzo de nuevo con la de Brandom y por un momento apartó sus ojos de los míos para mirar a Near con fiereza.-¿Por qué habéis matado a esta gente?.-Pregunté con un hilo de voz.-¡Que sois!.-Grité mirando hacia el rostro paralizado de Brandom.
-Si te lo contara, tendría que matarte.-Contestó Near esbozando una sonrisa a su hermano.
El rostro de Brandom se endureció mientras fulminaba con la mirada a Near que no dejaba de sonreír mostrando unos dientes ensangrentados, bajó su mirada hacia mí y las aletas de su nariz se hincharon a la vez que apretaba fuertemente sus ojos.
-Vampíros.-Contestó con un tono de voz amargo.
Mis labios se despegaron y acto seguido llevé mi mano temblorosa hasta ellos.
-¿Qué estás diciendo Brandom?.-Pregunté horrorizada.
Aquel angelical rostro que conocí una vez se transformó para poner uno más duro, encuadró los hombros inhaló el aire cerrando sus parpados y clavó sus ojos de color miel en los míos.
-Liz camina hacia mí.-Dijo extendiendo su mano.
Me volví para mirar a Near y Estefi y éstos avanzaron hacia mi dirección con pasos inseguros mostrando una posición amenazante. -Por favor.-Suplicó.-Confía en mí.-Añadió con un rostro preocupado.
Podía ver en mi mente un mar de recuerdos que me azotaban, recuerdos de cuando le conocí, ahora todo empezaba a encajar.
-Claro, ahora lo entiendo todo. -Comencé a decir con un hilo de voz mirando hacia aquel rostro.-El accidente, el ataque de ansiedad de Mary…Estefi en medio del bosque…el frío…-Dije abrazándome a mi misma al recordarlo todo.
El rostro de Brandom parecía decaído, su mirada era triste y vacía como si en ellos no hubiese vida, y en efecto así era. Se mordió el labio inferior mientras que negaba con la cabeza lentamente, era como si sus ojos estuvieran a punto de decirme algo más.
-Por favor.-Suplicó de nuevo con su mano aún extendida.
Near carcajeó e hizo que mi mirada se desviase de la de Brandom.
-Estás cometiendo un tremendo error pequeña humana.-Dijo sonriendo entre dientes.-¿De verdad te acercarías a un devorador de hombres?.-Preguntó sin dejar de sonreír.
-¡CÁLLATE!.-Gritó Brandom desde el otro lado.
Mi corazón latía apresuradamente y sentí como la sangre huyó de mi rostro, estuve a punto de caerme de bruces y tuve que hacer un esfuerzo para tener valor hasta el último momento, no podía saber quien estaba diciendo la verdad y quien mentía, me quedé allí inmóvil esperando que pasara lo peor de una vez por todas.
-Ya sabe demasiado.-Dijo Estefi entre dientes.
-Tienes razón querida prima.-Contestó haciendo un mohín.
-Yo…-tartamudeé.-No se lo voy a decir a nadie.-Dije finalmente con la voz temblorosa.
Estefi me miró directamente a los ojos mientras se adelantó acompañada de aquellos hombres altos y delgados que me miraban con ojos de deseo.
-Tranquila.-Comenzó a decir muy calmada mientras avanzaba hacia mí sin apartar los ojos de Brandom.-¡Porque no vivirás para contarlo!.-Gritó enfurecida.
Uno de los hombres que los acompañaban voló en mi dirección sin tocar los pies en el suelo, mis ojos se encontraron con los de Brandom y en menos de un segundo apareció a mi lado tomandome por la cintura dándome la vuelta con rapidez, para dar la espalda a mi enemigo y poder protegerme de él.
Un gruñido provino de la garganta de Brandom, giré mi rostro horrorizado y vi como aquel monstruo clavó sus afilados dientes en su hombro, sus ojos me miraron doloridos e intentaba mostrar una forzada sonrisa.
-Tápate los oídos.-Me pidió liberando su brazo de mi cintura.
Obedecí e hice lo que me pidió sin mirar lo que estaba ocurriendo a mis espaldas, entonces no pude evitar echar una mirada rápida para ver como la mano derecha de Brandom agarraba con fuerza el cuello de la camisa de su atacante lanzándolo por la ventana.
Los cristales se hicieron pedazos, aún con los oídos tapados pude llegar a escuchar el estruendo que causó viendo con mis propios ojos como el cuerpo de aquel hombre salió despedido del vagón.
El otro acompañante voló hacia él con los dientes apretados dejando ver unos afilados colmillos, sus ojos enloquecidos me miraron por un momento e intentó saltar por encima de Brandom para llegar hasta mí y cobrarse la vida de su amigo, mi salvador mostró una posición de ataque me encontraba tras su espalda, sin duda estaba protegiéndome con su cuerpo creando una muralla.
Mis manos las tenía aún aferradas a mis oídos tal y como Brandom me pidió, apreté mis ojos con fuerza agachándome en el suelo para no ver lo que ocurriría después, entonces un ruido ensordecedor hizo que los abriese con rapidez, Brandom aún seguía ante mí con las manos cerradas en un puño, estaba tenso y duro como una roca, esquivé su cuerpo perfecto con la mirada siguiendo aquel estruendo y pude ver como el cuerpo de su atacante arrastraba con él todos los asientos de madera del vagón dejando únicamente astillas y madera cortada.
Aquel cuerpo fue a parar a los pies de Near, sus ojos ensangrentados miraron a su hermano con ira, las aletas de su nariz se hincharon y su pecho estaba erguido, levantó su barbilla y giró su rostro hacia el mío mientras que me puse en pié lentamente.
-No vas acercarte a ella Near.-Advirtió la voz dura de Brandom.-No intentes ponerme a prueba.-Añadió.
-A padre le encantará saber que una vez más te pusiste en contra de tu familia.-Dijo torciendo su sonrisa.
-Creo que te equivocas, no creo que le haga demasiada gracia si supiera que habéis salido de caza sin su consentimiento y poniéndoos en evidencia a la vista de los humanos.-Dijo alzando su barbilla.-Por si no lo sabéis, os vieron subir a este mismo ferrocarril, espero por vuestro bien que esto no os traiga problemas cuando se sepa que sois los únicos supervivientes. Realmente no sé qué es lo que le iba a molestar más.-Añadió mirando a los ojos fríos de su hermano.
Estefi frunció el ceño y cruzo su mirada con la de su esposo, era como si estuvieran hablando únicamente con la mirada.
-Tiene razón, deberíamos irnos de aquí, siempre podemos decir que nos bajamos en otra estación.-Sugirió Atila con el rostro lleno de preocupación.
-¿Pero qué hay de ella?.-Preguntó Estefi señalándome con su dedo.-¿Vamos a dejar que siga con vida sabiendo lo que somos?.Volvió a preguntar indignada.
Near clavó sus ojos en mí y tuve que desviar aquella penetrante mirada, acto seguido miro a Brandom y sonrió.
-De momento.-Contestó sin dejar de borrar aquella sarcástica sonrisa.
Brandom cerró su mano en un puño y pude contemplar cómo sus hombros se relajaron mostrando un rostro más sereno cuando vimos que se marcharon del vagón saltando al exterior y desapareciendo por el paisaje a toda velocidad.
Caí de bruces apoyando todo mi peso con las rodillas, mis manos estaban aferradas en el suelo mientras que Brandom seguía dándome la espalda con sus manos cerradas en un puño, mi cabeza no podía entender nada de lo que estaba pasando, incluso volví a dudar si todo aquello no sería más que un mal sueño del que no podía despertar.
-No te muevas, enseguida vuelvo.-Dijo sin volver la vista hacia atrás.
Avanzó a toda velocidad por el vagón hasta perderse delante de mi vista, a los pocos segundos de marcharse el ferrocarril iba deteniéndose poco a poco.
Cuando se detuvo por completo, alcé mis ojos para ver como Brandom se acercaba hasta el vagón donde me encontraba tirada en el suelo con la respiración entrecortada, al llegar hasta mí mi cuerpo comenzó a temblar por el miedo y la confusión, desvié mi mirada para clavarla en el suelo centrándome únicamente en sus zapatos oscuros y entonces sentí algo frio bajo mi barbilla temblorosa.
Su mano tomaba con suavidad mi barbilla obligándome a que le mirase a los ojos cosa que no pude hacer, pues mis ojos llorosos se desviaron hacia otra parte.
-Mírame.-Me pidió con un tono de voz suave.-Liz, no te voy hacer ningún daño por favor mírame.- Susurró.
Cerré mis ojos con fuerza y una lágrima solitaria resbaló por mi mejilla para terminar en su mano, liberó mi barbilla para acariciarse esa gota de lluvia que mojó y entonces cuando supe que no me miraba directamente a los ojos mi mirada se centró en su pálida mano observando aquella lágrima. –Lamento todo lo que ha ocurrido.-Dijo con un hilo de voz que me costó escuchar.-Por favor no llores.-Suplicó mirando mi rostro.
Sus frías y pálidas manos avanzaron lentamente tomándome con suavidad por los brazos, mis sollozos se dejaron escuchar y miles de lágrimas cayeron por mi rostro cuando me encontré entre sus brazos que me abrazaron con fuerza.-Perdóname, perdóname…-Repitió una y otra vez. –Quería contártelo todo, necesitaba que supieras lo que soy antes de que…-Dijo dando un largo suspiro.-Lo lamento tanto.-Añadió acariciando mis cabellos.
Sus anchos brazos liberaron mi cuerpo indefenso e hizo que le mirase a sus ojos de color de la miel tomando mi rostro entre sus manos.
-No tengas miedo de mí, no voy a herirte.-Dijo con un tono de voz suave.-No permitiré que te hagan daño, eres demasiado importante para mi Elizabeth Jenzen.-Dijo con sus labios temblorosos mirando directamente a los míos.
-¿Por qué?.-Pregunté entre sollozos.
Sus brazos volvieron a rodear mi cuerpo mientras que me mecía intentando calmar mi llanto ahogado.
-Porque…porque…-Dijo intentando buscar las palabras adecuadas, era como si le costara decir lo que sentía en aquellos duros momentos.-Te quiero, te quiero Liz.-Dijo al fin.
Aquella palabra rebotó en mi cabeza una y otra vez a la vez que sus brazos me apretaron con más fuerza pero al mismo tiempo era un abrazo muy delicado, apreté los ojos con fuerza enterrando mi rostro en su pecho, dejó de mecerme y sus fías manos volvieron a tomar mi rostro inundado en lágrimas.
-Te quiero.-Volvió a repetir mostrando una sonrisa torcida.
Era lo que estaba esperando oír desde hacía tiempo, poder escuchar su dulce voz decirme aquellas palabras, sonaba igual de hermoso dado en la situación en la que nos encontrábamos, pues ahora sabía lo que él era y mi corazón seguía amándolo como el primer día.
Tuve que hacer un esfuerzo para poder decir algo, intenté calmar mis sollozos a la vez que Brandom acariciaba mi rostro intentando eliminar aquellas gotas de lluvia que caían sin cesar, me aclaré la garganta y tuve por vez primera, el valor de mirar sus penetrantes ojos inundados en miel.
-¿Siempre… has sido así?.-Pregunté con un hilo de voz.-Quiero decir…¿desde cuándo?.-Corregí.
-Nací así.-Contestó liberando mi rostro apartando su mirada de la mía.-Lamento haberte decepcionado Liz.-Dijo con un tono de voz sombrío.
En ese momento no pude articular ninguna palabra más, la impresión era tremenda y me costaba mucho salir del shock que había sufrido, negué con la cabeza y una sonrisa forzada pasó por su rostro como una estrella fugaz desapareciendo segundos después. -¿Aún quieres ir a Cambidge?.-Preguntó volviendo a coger mi barbilla obligándome a mirar sus ojos.
Asentí con la cabeza y éste frunció el ceño estudiando mi rostro.-Liz, ¿por qué no me dices algo, estás bien?.Preguntó angustiado.-Sé que tiene que ser muy difícil para ti el haber presenciado todo esto, pero escúchame bien, no te voy hacer ningún daño ¿me oyes?, jamás se me ocurriría hacer tal cosa.-Dijo frotándome los brazos con suavidad.
Deseaba con todas mis fuerzas poder preguntarle muchas cosas, pero no me sentí capaz de salir de mi asombro, era como si me hubiese cerrado por completo como lo hace una flor cuando cae la noche.
-¿Cómo…sabes que iría a Cambidge?.-Pregunté al fin mirándole tímidamente.
Brandom inhaló el aire y su mandíbula se endureció.
-Los vampiros tenemos la capacidad de poder escuchar los pensamientos de los demás, respecto a la habilidad mental somos muy psíquicos.-Tomó un poco de aire y sus frías manos liberaron mis brazos.-Pero no siempre es así, entre nosotros podemos ocultar nuestros pensamientos para evitar que vean a través de ellos, igual ocurre con algunos humanos.-Añadió ayudándome a ponerme en pié.
-¿Qué quieres decir?.-Pregunté con interés.
-Sólo los humanos de corazón noble se nos está permitido ver lo que hay dentro de sus mentes, aquellos que posean lo contrario nos resulta bastante difícil averiguarlo.-Dijo apartando un mechón de mi rostro.
-Entre vosotros, dices que podéis ocultar lo que pensáis…¿significa que…no tenéis corazón?.-Me costó preguntar.
Brandom se acercó a mi rostro negando con la cabeza mientras que miraba mis labios temblorosos, una sonrisa torcida dibujaron sus labios a la vez que una de sus heladas manos descansó en mi rostro.
-No…no tengo corazón, ¿y sabes por qué?.-Preguntó casi en un susurro.
Negué con la cabeza en respuesta a lo que él había preguntado, me aclaré la garganta y tuve que controlar las palpitaciones aceleradas producidas por mi corazón.-Porque lo tienes tú Liz…-Dijo mirando a mis ojos maravillado, tomó mis manos temblorosas y se las llevó a sus fríos labios besándolas con sumo cuidado.
Nada de lo que estaba escuchando podía ser real, mi cabeza aturdida aún seguía dudando si aquello seguiría siendo un sueño, la pesadilla había terminado y ahora me estaba compensando con algo que había estado esperando desde hacía tiempo.
Brandom dejó de besar mis manos y mostró una pequeña sonrisa, me preguntaba si había visto eso en mi cabeza y le contesté de igual manera solo que me costó un poco.
-No me has contestado.-Dijo de repente.
-¿Qué?.-Pregunté confusa concentrándome únicamente en sus frías manos aferrando las mías.
-Te pregunté si aún querías ir a Cambidge.-Volvió a repetir.
Un suspiro entre cortado salió de lo más hondo de mi pecho mostrando una sonrisa nerviosa.
-Sí, pero aún no sé como.-Dije mirando a través de una de las ventanas de aquel espantoso vagón destrozado.
Todo lo que pudieron ver mis ojos fueron un paisaje desolador al otro lado de aquellas ventanas, no sabía cómo iba a llegar a Cambidge, entonces Brandom interrumpió mis pensamientos.
-Yo lo haré.-Contestó a mi pensamiento.-Te acompañaré.-Añadió torciendo su sonrisa.
-¿Cómo?.-Pregunté.
-Cambidge no está muy lejos de aquí, ¿puedes caminar?.-Preguntó mirando la parte baja de mi vestido ensangrentado.
-Creo que sí.-Dudé al juzgar por el temblor de mis rodillas.
Brandom me dedicó otra de sus sonrisas tranquilizadoras y me elevó en el aire para terminar en sus brazos, acto seguido hizo que mi brazo descansara alrededor de su cuello y me sacó de aquél siniestro vagón.
Mi débil cuerpo temblaba de mil maneras distintas, me costaba creer que aquel ser hermoso fuera algo sobrenatural, observándole más detenidamente mientras que me paseaba entre sus brazos por aquel paisaje rodeado esta vez por densos árboles, se podía apreciar de que era tan solo un humano, aparentemente.
-Hay algo que tengo que decirte Liz.-Dijo interrumpiendo mis pensamientos.
Me asustaba que mi mente trabajase en su presencia ya que no podía controlar mis pensamientos en el estado en el que me encontraba, como siempre millones de preguntas a las que seguramente el podría ver, pero de alguna manera intentaba evitar.
Mis ojos se centraron en su perfecto perfil intentando averiguar qué era aquello que estaba a punto de decir, al juzgar por su rostro no podía ser nada bueno, pues tenía el ceño fruncido y su mandíbula se endureció a la vez que sus brazos me estrecharon aún más contra su cuerpo de hielo.-Prométeme que jamás te acercarás allí.-Dijo clavando sus ojos en los míos a los que tuve que evitar.
-Ahora entiendo porque te molestaba tanto.-Dije sin darle una contestación.
Sabía perfectamente a lo que se refería, ahora que sabía el secreto que entrañaban los Akerman sería una locura volver a la mansión, a no ser que fuera masoquista y quisiera exponerme ante el peligro, un escalofrío violento sacudió mi cuerpo y mi salvador volvió a endurecer su mandíbula como si mi incomodidad le molestase.
-¿Te encuentras bien?.-Preguntó con rostro preocupado.
Asentí con la cabeza mostrando una fina línea en mis labios y mi brazo se aferró con fuerza a su cuello dejando que mi mano descansara sobre su hombro, una textura áspera hizo que la apartase rápidamente y que mis ojos se llenaran de horror.
-¡Estás herido!.-Grité.
Unas casas con tejados cubiertos por el humo de las chimeneas se divisaron a los lejos, eché una rápida mirada e hice que Brandom me bajase al suelo pero éste hizo caso omiso a lo que yo pretendía.
La camisa blanca que llevaba estaba desgarrada por la parte del hombro y le llegaba hasta la muñeca, su piel mostraba perfectamente unos agujeros que la atravesaban, debió de ser cuando aquel monstruo le mordió y Brandom se lo quitó de encima.
Tenía un aspecto horrible ya que su sangre parecía estar congelada y mostraba un color oscuro como si se le estuviese pudriendo su hermosa piel blanquecina.
-No es nada Liz.-Dijo con tono tranquilizador.-Ya casi hemos llegado.-Anunció mostrando una dulce sonrisa. –Aún no me lo has prometido.-Añadió frunciendo el ceño.
Mis ojos volvieron a mirar sus ojos bañados en miel que me miraban esperando una respuesta, negué con la cabeza y volví a concentrarme en aquella tremenda herida.
-Por favor Liz, no evites responderme, esto es importante.-Dijo volviendo a mirar mi rostro.
Me aclaré la garganta antes de poder responder y un suspiro entre cortado salió de lo más profundo de mi ser, estaba herido y solo se preocupaba por oír mi contestación.
Tuve que hacer un esfuerzo por encontrar las palabras adecuadas pero no hallé ninguna, era muy fácil poder prometerle que jamás me acercaría a su casa ahora que estaba al tanto de lo que eran y el riesgo que podría correr, a su familia tampoco les hizo ninguna gracia que me dejaran con vida sabiendo lo que obviamente ya sabía, pero aún así no quería perderle.
Quería seguir viendo su rostro hermoso, su cabello oscuro flotar en el aire, sus ojos profundos del color de la miel y su voz tranquilizadora y dulce.
Un constante golpeteo se escuchó en mi interior, mi corazón pedía a gritos poder decirle que yo también lo amaba con todo mi ser, y que estaría dispuesta a correr cualquier riesgo por él, no me importaría volver a la mansión solo para poder verle una vez más y de que por ello podría morir, que mejor manera de morir que ver aquel ser hermoso.
Mis labios se despegaron por un momento mientras que Brandom avanzaba conmigo entre sus anchos brazos, se detuvo en ese momento para encontrarse con mi rostro ruborizado.
-Lo sé…-Dijo mostrando una sonrisa.-También me quieres.-Añadió besando mi frente.
Sus labios eran tan fríos como el resto de su cuerpo, era como si copos de nieve se posaran en mi frente lo cual me resultaba muy agradable dado a la temperatura de mi rostro ruborizado.
Una sonrisa nerviosa cruzó por mis labios temblorosos y no tuve el valor suficiente de mirar sus hipnóticos ojos, me hacía sentir pequeña y diminuta y a veces, hasta el extremo de quedarme completamente muda.
Asentí con la cabeza a la vez que mis parpados se cerraron, al abrirlos Brandom señaló con la cabeza el pueblo de Cambidge e hizo que mirase hacia donde él estaba mirando, sus pasos continuaron y pronto nos vimos en la entrada principal de pueblo, donde una vez allí me bajó con delicadeza en el suelo y pidió un carruaje para dirigirnos a la casa en la que se hospedaba mi tío Zack.

7 comentarios:

  1. woooow!!!! fatastico, buenisimo, magistral me a encantado el capitulo, cada vez lo haces mejor, me encanta leerte, podria emplear muchos adjetivos para comentar el capitulo, pero digo simplemente que escribes excelentemente bien, sige asi que llegaras lejos.
    Un beso
    Muaaaaaaaah!

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  2. OMG!!!!
    Estuvo increible y magnifico el capitulo.
    por fin sabe liz la verdad y al principio se
    asusto pero luego Brad la dijo que la amaba y .....(Suspiros )
    es el capitulo mas esperado bueno para mi .
    Tu historia es marivillosa y hermosa.
    Publcia pronto
    Te quiero mucho
    Bye

    XoXo
    Rosebelle

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  3. Y el besooo?? cuando se besaraan T.T aiis, me a encantadoo, cuando subieras el siguiente capituloo!!!

    Un beso.

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  4. me ha gustado muxo XD k se jodan los hermanos la han tenido k dejar viva..xD

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  5. simplemente sin palabras lindo

    te sigo...
    abrazos

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  6. El capítulo me ha impactada, me ha emocionado, ha sido impactante y espectacular. que maravilla. Cuando el la salva de sus compañeros para que no la hieran y ella esta paralizada pálida cuando le dicen que de momento la dejan viva. Ha sido impactante, me ha gustado muchisimo. El la quiere y la ama por eso no va a dejar a nadie que le haga daño, aparte el no le va a hacer daño, el la quiere.

    cuando le preguntan lo que son se queda paralizada y cuando le cuenta su historia pero el le quiere y no le va a pasar nada de nada.

    me ha fascinado mucho, me ha encantado. no era lo que queria poner, porque se me ha borrado. seguire leyendo en otro momento.

    saludis vampi

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  7. SIN PALABRAS!!!! me ha aenloquecido!! este sin duda es uno de mis prederidos jaja sigo leyendo!!.Besos NATY

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